Imagina que en un salón de clases el maestro termina de explicar cómo se resuelve la resta de fracciones y pregunta a sus alumnos si quedó alguna duda, la mitad comprendió y la otra mitad no. El maestro explica por segunda vez, en esta ocasión solo cinco no lograron resolver sus dudas. Finalmente, para que todos comprendan explica por tercera vez y todo queda claro. Esto es un ejemplo de cómo se viven los ritmos de aprendizaje.
A pesar de que todas las personas aprenden a una velocidad diferente, es común
que en las escuelas los ritmos de aprendizaje sean desatendidos y predominen
métodos que buscan homogenizar la rapidez con la que aprenden todos los
estudiantes. El problema surge cuando el maestro pregunta si todo quedó
claro y los estudiantes deciden guardar silencio o responder que sí de forma
unánime, y quienes no entendieron prefieren no preguntar.
Ø ¿Qué son los ritmos de aprendizaje?
El ritmo de aprendizaje es la velocidad a la que aprende una persona, en este
influyen la capacidad, las habilidades y las aptitudes de cada estudiante o
individuo. Existen tres ritmos de aprendizaje:
-
Lento
-
Moderado
-
Rápido
Los tiempos de aprendizaje no definen el nivel cognitivo ni el potencial de un niño para comprender el contenido y los conceptos de sus lecciones escolares. Sin embargo, es poco común que éstos sean atendidos en el sistema educativo tradicional que busca homogeneizar la enseñanza en grupo.
Cada estudiante es diferente y en sus procesos de aprendizaje influye el gusto que tiene por cada asignatura, la motivación con la que aprenden y sus circunstancias individuales, por esta razón es importante que las actividades de enseñanza estén diseñadas para que cada uno avance a su propio ritmo.
Algo que se debe tener en cuenta cuando se hace una planeación de enseñanza apegada a los ritmos de aprendizaje, es evitar inclinarse a uno en específico, dado que si se decide atiende solo al aprendizaje lento o al rápido, algunos percibirán ausencia de desafío o desafío excesivo. Lo que se puede reflejar en desmotivación, saturación o frustración
Los 3 tipos de ritmos de aprendizaje
¿La velocidad a la que aprende un niño puede cambiar? La respuesta es sí, puede cambiar con la edad, con el dinamismo o las actividades que se plantean en cada clase, a partir del nivel de sus compañeros y su entorno en general.
I. Ritmo de aprendizaje lento:
Los estudiantes con aprendizaje lento tienen dificultad para adquirir conocimientos y les toma mucho tiempo resolver actividades académicas dentro y fuera de la escuela. Quienes presentan tiempos de aprendizaje lento tienen dificultad para concentrarse y seguir el ritmo del resto de los estudiantes, baja motivación, problemas para retener y recuperar la información aprendida, y poca capacidad para memorizar estímulos verbales.
Ante estas circunstancias, necesitarán que se les explique varias veces un
concepto, fórmulas matemáticas, reglas ortográficas y demás procedimientos
propios de su nivel educativo. Al diseñar contenido para cada asignatura,
los profesores estiman tiempos «normales», sin embargo, es común que estén
basados en formas de aprendizaje moderado, por lo que siempre habrá un grupo de
estudiantes a los que se les dificultará ceñirse al tiempo establecido.
¿Cómo mejorar un ritmo de aprendizaje lento?
-
Plantea explicaciones sencillas, él
siempre elegirá lo que sea práctico y concreto.
-
Asígnale tareas, ejercicios o problemas
cortos, así su rendimiento puede ser mejor.
-
Repetir instrucciones o explicaciones es
importante, hazlo las veces que él lo necesite.
-
Asegúrate de que su entorno de
aprendizaje esté libre de ruidos y distracciones.
-
Refuerza su aprendizaje de forma
positiva, es importante afianzar cada logro.
-
En la evaluación considera su esfuerzo,
progreso e interés por mejorar.
II.
Ritmo de aprendizaje moderado:
Este tipo de aprendizaje es el más común en la actualidad. Los estudiantes con
habilidades moderadas están en la media del grupo, realizan las actividades
escolares en el tiempo indicado por el profesor y son capaces de retener
grandes cantidades de información, conceptos y procedimientos.
Analizan, prueban y estudian información en periodos de tiempo habituales, sin
dificultades que puedan impactar en su rendimiento escolar. En algunos casos
tienen inclinación hacia asignaturas específicas en las que son mejores, sin
que su aprovechamiento en el resto de ellas sea un tema de preocupación. Los
estudiantes con aprendizaje moderado pocas veces tienen dudas, son capaces de
cumplir objetivos, almacenan información sin dificultad y su vocabulario es
básico.
¿Cómo mejorar un ritmo de aprendizaje moderado?
Más que mejorar, en este tipo de aprendizaje los niños necesitan incentivos
para mantener su interés.
-
Después de cada tema o lección plantea
ejercicios para poner en práctica su aprendizaje.
-
Incentiva su creatividad a través de la
lectura, videos interactivos y las manualidades.
-
Desarrolla su creatividad con
actividades extracurriculares como pintura, juegos de destreza, música, entre
otros.
- Plantea retos de aprendizaje como la
resolución de problemas matemáticos, actividades de comprensión lectora o el
desarrollo de experimentos.
- Acércalo a plataformas educativas que lo mantengan en contacto con su aprendizaje, así conocerá nuevos conceptos y desarrollará nuevas habilidades.
De los ritmos de aprendizaje este es considerado el promedio, sin embargo, eso no significa que los niños y adolescentes no presenten alguna dificultad durante su etapa escolar.
III. Ritmo de aprendizaje rápido:
Los estudiantes con aprendizaje rápido son capaces de comprender conceptos, explicaciones e instrucciones a la primera, de igual forma aprenden procedimientos poniéndolos en práctica una sola vez. Quienes tienen esta velocidad de aprendizaje sorprenden por su rapidez para memorizar y retener información, y al momento de realizar actividades.
En los grupos de aprendizaje por lo regular hay un grupo de niños que resuelven más rápido las operaciones matemáticas, tienen mayor fluidez de lectura o conocen datos científicos asombrosos, ellos pertenecen a este ritmo de aprendizaje. Características que distinguen a estos estudiantes: aprenden con facilidad y rapidez, llegan motivados a la escuela, poseen un buen nivel de autoestima, disfrutan aprender, son receptivos, les gusta emprender sus propios proyectos, se trazan retos, tiene amplio vocabulario y habilidades psicolingüísticas.
De los tres ritmos de aprendizaje, este pareciera ser el mejor y el más
sencillo para padres y profesores, sin embargo, también existen dificultades
que pueden afectar el rendimiento escolar del niño. Al tener un nivel de
aprendizaje con mayor exigencia, cuando los estudiantes identifican en sus
actividades ausencia de reto, falta de desafío o complejidad, es probable que
presenten desmotivación, falta de interés y encuentren las lecciones escolares
poco atractivas.
¿Cómo mejorar el ritmo de aprendizaje rápido?
Para que los estudiantes con este tipo de aprendizaje no se aburran o se
desmotiven, puedes poner en prácticas estas recomendaciones:
-
Reta sus habilidades con ejercicios
prácticos, puedes reducir el tiempo de resolución para que él ponga a prueba
sus conocimientos.
-
Acércalos a plataformas y recursos
educativos que combinen explicaciones con ejercicios, así percibirá cada
lección como un desafío.
-
Identifica su avance y eleva el nivel
dificultad de los temas que ve, puedes ayudarlo a revisar ejercicios de grados
escolares más avanzados.
-
Platea retos que impliquen memorizar
cosas, escribir historias o sintetizar la idea central de un libro o historia.
- Introduce a sus actividades diarias el aprendizaje de otros idiomas.
Factores que influyen en los ritmos de aprendizaje
Los estudiantes son parte de un entorno y este a su vez influye en la forma y
la velocidad en la que se relacionan con las personas, memorizan cosas y
aprenden. Hay muchos aspectos influyen en el ritmo de
aprendizaje, pero en esta ocasión destacaremos los siete más importantes:
1.
Desarrollo psicológico y cognitivo.
2. Nutrición
3. Motivación
y entusiasmo
4. Entorno
familiar
5. Desarrollo
de inteligencias múltiples
6. Preparación
7. Estimulación hemisférica cerebral
¿Por qué es importante respetar los ritmos de aprendizaje?
El ritmo de aprendizaje o la velocidad a la que aprende un niño o adolescente en la escuela no está relacionado en lo absoluto con problemas cognitivos o con su desarrollo. Esto es importante aclararlo para evitar estigmas o etiquetas en torno a su capacidad de aprendizaje. Si los tiempos de aprendizaje no se respetan en el entorno escolar o en casa, pueden ocasionar experiencias frustrantes y negativas que afecten los procesos de aprendizaje o la forma en que los niños se relacionan con sus clases, la escuela y los métodos de enseñanza.
En el caso de quienes aprenden de forma lenta es necesario evitar usar etiquetas como lento, torpe, bruto, perezoso, o propiciar comparaciones con otros niños. Esto, además de lastimar su autoestima, propiciará fracaso escolar y falta de motivación, lo que se reflejará en sus calificaciones y aunque pudiera pensarse que los estudiantes con aprendizaje moderado y rápido tienen dificultades menores, la realidad es que ellos, en muchas ocasiones, son sometidos a presiones excesivas al recibir etiquetas como niños prodigios o niños genios.
Las exigencias desmedidas o la obligación de ser los primeros o los mejores en todo, también puede distorsionar la autoestima, la forma en que se relacionan con su aprendizaje, y provocar estados de estrés.
¿Cuáles son los ritmos de aprendizaje en preescolar, primaria y secundaria?
Es común que surjan dudas sobre cuáles son los ritmos de aprendizaje en preescolar, o cuáles son los estilos y ritmos de aprendizaje en primaria, y finalmente, cuáles son los ritmos de aprendizaje en secundaria. La realidad es que solo existen tres ritmos de aprendizaje: lento, moderado y rápido. Hay personas que conservan el mismo ritmo toda la vida, mientras que otras pueden superar las dificultades del aprendizaje lento, o pueden entrenar sus habilidades y pasar de moderado a rápido.
También es cierto que adaptamos nuestra capacidad de aprendizaje a cada
circunstancia, entorno, grupo de personas con las que aprendemos y los recursos
de aprendizaje que tenemos a nuestro alcance.
Instrumentos para controlar los ritmos de aprendizaje:
Los ritmos de aprendizaje no son ‘problemas’ que se deben controlar, son procesos de aprendizaje que necesitan atención de forma individual a partir de las características de cada estudiante. Para hacerlo se pueden implementar estrategias de aprendizaje individual, ya sean con recursos tradicionales o con herramientas tecnológicas, como plataformas educativas con contenido atractivo apegado a la edad de cada estudiante.
Es importante comprender la educación como un tema centrado en la diversidad de aprendizajes, por lo que es necesario desterrar ritmos de enseñanza homogéneos que pueden dejar en desventaja a un grupo, o provocar aburrimiento en otros tantos con una velocidad de aprendizaje más rápida. Se recomienda atender y diseñar estrategias para cada uno de los ritmos de aprendizaje, para evitar problemas educativos y garantizará que los estudiantes asimilen los contenidos eficazmente. Motivar a los estudiantes a alcanzar sus metas y a avanzar a su ritmo
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